La contemplación del jardín zen de Tofuku ji en Kyoto me llevó a las siguientes reflexiones:
a veces, lo cotidiano y lo pautado marcan nuestra existencia, todo se repite, en idéntico orden y sucesión, sin que sepamos salir del tablero bicolor de la vida tal y como nos enseñaron a jugarla...
Sin embargo, con sólo levantar la vista, y mirar más allá de nuestra propia sombra...
a pocos pasos de nuestra zona de confort, encontraríamos nuevos territorios en los que adentrarnos, serpentearíamos por caminos hacia sueños que antes nunca nos atrevimos a tentar, con la posibilidad de hacernos grandes y crecer, talento y liderazgo, reinventando la versión mejorada de nosotros mismos, y por fin, volar...
... porque hay
tantos caminos que recorrer ...
tanto por sentir,
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